Un incidente en la peluquería.


Hoy voy a comenzar con un incidente que me ocurrió poco antes de Semana Santa.

La camomila, como ya explique en un post anteriormente, decolora bien incluso el pelo oscuro como el mio y era el método que yo utilizaba para quedarme rubia. Pero las mechas que me di en su día cada vez se alejaban mas de la raíz y el sol (aunque inexistente estos últimos días) aclaraba mi pelo en diferentes niveles, vamos que me canse y me fui a la peluquería a que me diesen un color uniforme y unas mechas. Con esto no quero decir que mi intención fuese dejar la camomila de lado ni mucho menos, es mas mi intención era seguir aplicándola sobre las raíces una vez obtenido un color base en la peluquería… y aquí comienza el problema.

Todos tenemos miedo a la peluquería, sobre todo las chicas que somos quienes más sufrimos cuando vemos una tijera cerca de esa melena que nos ha costado tanto crecer.

Existe una teoría o mas bien sátira sobre las peluqueras, esta dice que si quieres que te corten la largura de “dos dedos” (medida comúnmente usada en las peluquerías) has de decir que deseas que te corten la mitad, es decir, “un dedo”. Muchos hombres se ríen al oír esto y la verdad es que lo consideran una exageración, pero toda mujer que haya acudido a una peluquería sabe perfectamente que generalmente, por no decir siempre, es así.

Desde hace un tiempo, yo para no sufrir esto, me pongo firme y serie. ¿Qué quiere decir esto? Quiere decir que si solo quiero que me corten las puntas digo: “Quiero sanearme el pelo. Solo quiero cortar lo necesario, vamos solo las puntas. No quiero perder largura que estoy dejándomelo largo. De verdad, muy poco solo puntas y no mas de lo necesario.” Decir esto con una cara serie, siempre acaba con una largura tras el corte prácticamente igual a la que traía. Con una diferencia, las puntas están saneadas.

Ponerte serie y ser clara generalmente te consigue lo que quieres. Pero en mi ultima visita a la peluquería, después de lo seria y clara que me puse, llegue a la conclusión de que la peluquera debía de hablar otro idioma que no era el mio o ser bastante sorda de oído…

Al principio todo comenzó bien. Me sentaron en una silla para hacer una prueba de color y aclarar lo que yo deseaba. En ese momento deje claro que deseaba un color de pelo un tono o dos mas rubio del que ya tenia y que quería después sobre ello unas mechas, para crear unos contrastes. Como suelen decir quería un “Sun kissed” que es cuando se ve como que el sol ha dejado algo mas claro el pelo. Generalmente para esto suelen hacer mechas californianas que son las típicas de surf eros. Un degradado de puntas pero raíces más oscuras.

Tras hablar con la chica y dejarle claro bastantes veces de que mi pelo no estaba teñido si no degradado, con lo que un tiente me cogería perfectamente, para lo que ella respondía que no podría porque estaba teñido y a lo que volvíamos a debatir sobre el tema ya que sabia yo mejor que ella lo que me había hecho en el pelo y NO era tiente. Tras esto, pensé que me había comprendido y cometí un error que nunca se debe cometer, baje la guardia y confié en ella.

Alguna ahora mismo estará pensando… “¡Estas loca! Como confías en ella.” No era la primera vez que acudía a esta peluquería, solo que siempre acudí a cortarme el pelo, de lo que siempre salí muy contenta. Nunca pensé que podría pasarme lo que me paso…

Tras darme la base y quitar me la para aplicarme mechas, me di cuenta de que algo iba mal. Mi pelo era prácticamente negro. Parecía que había vuelto a mi color natural. Le dije a la peluquera que algo iba mal, que ese no era ningún tipo de rubio y menos lo que yo había pedido. A lo que me respondió: confía en mí, es esta luz, es más rubio de lo que parece, es que tiene que ser así para hacer contraste, es que con el sol se ira aclarando mas (irónico, yo quiero el rubio ahora no dentro de 3 meses cuando haga sol), etc. Y volví a meter la pata confiando en ella.

Cuando me llevo a cortar, ya habiéndome hecho las mechas Californianas, me vi aun oscura y no un poco mas rubia de lo que yo había llegado. Tras decirle cuatro cosas al respecto, comenzó a decirme que si me quedaba mejor así… Para lo que yo pensé en responderle: “Me es igual tu opinión yo te he pedido una cosa y esa cosa es la que me has de hacer ya que soy yo quien pago, ¿o acaso vas a pagarme tu todo esto?” Y tras ver ella la poca alegría que tenia, paso a ser tan incompetente como para decirme que si deseaba podían darme un baño de color, pero que claro eso me saldría más caro. Yo pensé, ¿metes tú la pata y encima tengo que  pagar más para que me lo arregles?

¡GRAN ERROR! Si un cliente esta insatisfecho, ya que no as cumplido lo pactado con el en un principio, has de intentar arreglarlo SIN CARGOS EXTRAS.

Como veía que la situación iba de mal en peor, y no quería montar una escena ya que me encanta como me cortan allí el pelo, decidí cerrar los ojos y desear que esa tortura acabase lo antes posible.

Al salir, mi madre estaba encantada con el color (todo hay que decir que ella es mas partidaria de mi pelo moreno que rubio) y yo solo quería llorar o gritar o hacer algo en lo que frustrar toda mi ira ya que me habían estropeado algo que, no es por ser superficial ni mucho menos, pero es tan preciado como tu pelo.

Tras darse cuenta mi madre de lo disgustada que estaba, planeamos dos soluciones:

  1. Camomila
  2. Tinte

Asique nos fuimos a la otra punta de Bilbao a por unos botes de Camomila y un tinte rubio.

Tras aplicar la camomila y ver que los resultados eran prácticamente inapreciables, me dispuse a aplicarme el tinte.

Dicen que no has de aplicar tinte sobre tinte en un mismo día, y sabía que esta acción podría provocar consecuencias no deseadas, pero estaba dispuesta a jugármelo. El tinte claramente no iba a dejarme más morena de lo que ya estaba.

Me aplique la mouse, que todo hay que decir, es muy fácil de aplicar y de mezclar y es idónea para jóvenes ya que es el mismo método que la espuma rizadora un simple champú. Trata de aplicar sobre las raíces e ir masajeando hasta estar todo el pelo impregnado de este.

Finalmente, tras esperar los 30 minutos que decía, me aclare el pelo y volví a sonreír. Ahora tengo un rubio un poco pelirrojo, pero me gusta. Sé que el tiente me daña algo mas el pelo, pero me coge rápidamente sobre el negro y aunque no queda como en el envase, ya que es un rubio para rubias, queda un color algo mas claro del que ya tenia. Vuelvo a ser rubio y respiro tranquila, estos son los resultados. (Como mi novio no quiere ser visto en el blog, una de las fotos la he tenido que cortarla.)

La moraleja de esta historia podríamos decir que es: “nunca bajes la guardia y se firme con tus deseos”  ya que si no, como has visto en mi historia, harán lo que quieran.

11 pensamientos en “Un incidente en la peluquería.

  1. Menuda odisea! Yo odio ir a la peluquería por que al final siempre salgo descontenta, nunca consigo que me dejen el pelo como yo quiero! las ultimas 3 veces fui a que me pusieran el pelo con mechas californianas y el resultado final es que ahora he vuelto a tener mi moreno morenazo de toda la vida, si al final va a ser lo mejor quedarme con mi tono propio… xDD

  2. you should publish more articles like this and you will be famous. you have the talent to become a super star. your article is superb. keep it up.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s